La limpieza por ultrasonidos se basa en la utilización de ondas de alta frecuencia aplicadas en un fluido en el que introducimos el objeto sólido que necesitamos limpiar. Aparecen vibraciones que producen y destruyen burbujas en el fluido variando su presión, a este efecto se le llama cavitación. Así las burbujas de fluido se introducen en los huecos y fisuras de la superficie sólida, y consiguen arrastrar y eliminar los restos de suciedad adheridos al objeto.